La escarcha en los prados, la nieve en las cumbres, el humo de las chimeneas y los cristales de nuestros coches totalmente helados, son señales inconfundibles de la inminente llegada del invierno en todo el Pirineo. Es tiempo de recogerse, llenar de leña la chimenea y preparar entrañables fiestas al calor del hogar.
Con la llegada del otoño la fiebre micológica nos ataca.... 
No, no me refiero a las letras que hay que pagar del coche o del piso, no; ese es tema de otro posible comentario en este blog.
arecía que este iba a ser un verano cálido, pero no
caluroso, de vientos suaves, pero no vendavales, de lluvias moderadas,
pero no torrentes de agua; resulta que no, resulta que nuestro verano
ha despertado tarde pero ha despertado como un dios enfurecido que
quiere recuperar el tiempo perdido.
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